Podas y Raleos

La obtención de madera de calidad en bosques implantados, como todos los pinares existentes en la región, exigen la ejecución de estas dos prácticas silviculturales: la poda y el raleo.

Mediante el raleo se sacan árboles de la forestación, de manera de que las plantas que quedan se ven favorecidas por la mayor disponibilidad de luz, agua y nutrientes, con lo que se estimula el crecimiento y los árboles soportan mejor las enfermedades y ataque de insectos.

La poda consiste en la eliminación de ramas de la parte inferior del tronco, de manera de producir madera de calidad libre de nudos, que vale hasta un 50 % más, y troncos más cilíndricos. Además se disminuye el riesgo de incendios y se mejora la transitabilidad dentro del bosque.

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